Gas: Necesidad de una Planificación Estratégica

 
 

Probablemente la principal tarea intelectual con que hoy nos enfrentamos es definir un proceso de desarrollo que garantice la plena realización de "todo el hombre" y de "todos los hombres", según la feliz expresión de Francois Perroux. En efecto, llegado el momento de definir que se entiende por desarrollo, surgen dificultades que aumentan cuando el término viene acompañado de un calificativo como: desarrollo económico, desarrollo social, ecodesarrollo, etc.

En verdad, el concepto de desarrollo se refiere a la necesidad de buscar un creciente bienestar individual y colectivo, más, probablemente -como decía Lebret- al paso de una civilización menos humana a una civilización más humana, en el menor tiempo posible y al menor costo posible.

Si bien es cierto que el logro del bienestar individual y colectivo tiende a ser medido exclusivamente por magnitudes económicas, es cada vez más evidente la importancia que tienen otras dimensiones tales como la justicia social, la equidad económica, la ausencia de discriminación social o religiosa, . la libertad política e ideológica, la seguridad, el respeto a los derechos humanos, etc.

El desarrollo de un país ya no puede ser considerado simplemente como el resultado feliz de un automatismo económico provocado espontáneamente por el libre juego de intereses individuales, sino, como el fruto de esfuerzos conjuntos siguiendo una planificación estratégica asumida como una poderosa herramienta de diagnóstico, análisis, reflexión y toma de decisiones participativas.

Sin alguna duda, ante el agotamiento de un estilo de desarrollo "socialmente perverso, políticamente injusto, culturalmente alienado, {éticamente repulsivo y ecológicamente depredador" , el país necesita de una planificación estratégica que puede ser definida como "un procedimiento formal para generar resultados articulados en un sistema integrado de decisiones". La planificación estratégica del desarrollo comienza dando respuesta a tres preguntas: ¿Dónde estamos?, ¿Dónde queremos ir?, y, ¿Cómo podemos llegar a donde queremos ir?.

La planificación del desarrollo es una técnica que recoge la voluntad colectiva de orientar el desarrollo de un país y responde a la necesidad de " más ser" y "más tener". Abarca el análisis de situaciones y estructuras, el análisis de necesidades, posibilidades y potencialidades; y, la síntesis o arbitraje sobre los factores positivos y los que obstaculizan el desarrollo.

Las posibilidades de que las cuantiosas reservas gasíferas de que ahora dispone el país pueden ser utilizadas como un instrumento de desarrollo, induce a exigir al gobierno a dotarse de un verdadero plan nacional de desarrollo que responda a la idea de un crecimiento armónico, equilibrado y autopropulsivo.

Una estrategia que conduzca a un crecimiento equilibrado consiste en la creación de polos de desarrollo. Un polo de desarrollo es:"una unidad económica motora que ejerce efectos de arrastre sobre otras unidades motrices".. Para evitar que un polo de desarrollo ejerza una fuerza centrípeta demasiado agotadora, hay que pensar en el acondicionamiento de varios polos, de modo que el conjunto de polos jerarquizados formen una red armónica de interacción y propagación.

A través de la industrialización del gas en territorio nacional, el gobierno debe implementar un plan estratégico consistente en generar polos de desarrollo en diferentes regiones del país. Al Sud con la producción de Diesel sintético, al Este, con la explotación del Mutún, empleando el gas para reducir el mineral de hierro, al Oeste con la fabricación de fertilizantes (que a su vez inducirá a explotar el salar de Uyuni); y en la región altiplánica con la utilización de las reservas de agua subterránea (a través de la producción de energía termoeléctrica), capaces de generar una revolución agrícola en la región más deprimida del país.

El plan estratégico de desarrollo que exigimos al gobierno, debe complementarse con un proceso de participación ciudadana., entendida esta como una acción humana que implica, por una parte, subordinar los intereses egoístas al bienestar comunitario, y por otra parte, superar toda forma de enajenación, de manipulación, de alienación.. Cada persona debe estar en condiciones no solamente de no solamente de manifestar sus intereses, sino de poder influir en la conformación y manejo del Bien Común. Participar es tomar parte en algo, pero siendo parte de ese algo. Es la participación ciudadana en las decisiones referentes a su medio de vida la que despojará a los políticos del monopolio de las decisiones. Nuestra tarea es hacer de la democracia una oportunidad para colaborar en la creación cotidiana de una convivencia fundada en el respeto activo de la dignidad humana, la instauración eficaz del Bien Común y la fraternidad del hombre como prójimo de los demás hombres en un proyecto común: una sociedad solidaria en la que ni pobreza ni abuso ni tiranía surjan como modos legítimos de vida. 
   
  Autor: Osvaldo Pareja Mariscal
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